¿Conformarse o ganar?

¿Qué es el amor? Cuantas personas se habrán preguntado esto a lo largo de sus vidas. La verdad, es que no creo que me equivocara mucho si dijera que, prácticamente, todas. Porque el amor es uno de los grandes misterios de la humanidad. ¿Cómo de querernos tanto podemos pasar, tan rápido, a odiarnos? Pues, la respuesta es lógica, porque no hemos escogido a la persona adecuada

 Para mí,  el amor es un sentimiento que alberga los mejores propósitos y que logra sacar lo mejor y lo peor de uno mismo. El amor cuando es libre y verdadero te lleva a emprender las más grandes hazañas y cuando no lo es, las peores. Y,  por muy terrible que suene y  le pese a quién le pese, esto es así.

 Por eso, no es nada fácil encontrarlo. A lo largo de nuestras vidas vivimos espejismos de lo que puede llegar a ser pero sólo cuando lo tengamos delante y gocemos de los beneficios que comporta llegaremos a saber lo que significa.

Creo que hoy se juzga muy precipitadamente lo que es el amor. Existe tanto temor a la soledad que nos precipitamos al escoger y, ese, es un error que podemos lamentar el resto de nuestras vidas.  Como se ha dicho tantas veces, la paciencia es la madre de la ciencia.

Debemos esperar a que llegue la persona adecuada. Y ¿cómo lo reconoceremos? Os estaréis preguntando. Pues, porque llega justo en el momento adecuado. Cuando nos sentimos orgullosos de nuestros logros y de la persona en la que nos hemos convertido.

Lo primero que tenemos que hacer para encontrar al amor de nuestras vidas es encontrarnos a nosotros mismos. Ante todo,  debemos saber quiénes somos y cuál es nuestro fin último en la vida. Porque hasta que no nos sintamos completos y descubramos que hay detrás de tantas vivencias no podremos saber quién nos complementa.

No me canso de ver cómo nos equivocamos.  Observo cómo, día a día, se crean parejas que en otras circunstancias jamás hubieran estado juntas y que siguen estándolo sólo por comodidad,   dependencia, o por lo más indecente de todo, por miedo.

Y yo me pregunto: ¿Cómo podemos conformarnos en un tema tan delicado como es el amor?  La respuesta es clara, porque estamos acostumbrados a conformarnos con todo: con puestos de trabajo que no nos reportan disfrute alguno, con amigos que dejan mucho que desear y con parejas que no saben darnos lo que necesitamos.

Dejamos que pisoteen nuestros derechos porque no nos merece la pena luchar por ellos. Mejor conformarse con una vida medianamente digna que con un futuro incierto y arriesgado. Y ahí es donde voy. Si no acometemos riesgos jamás encontraremos el verdadero valor de la vida.

Por todo ello, os invito a luchar. No podemos resignarnos y dejar que nuestras vidas caigan en manos del destino. Si queremos llegar a ser alguien, debemos reflexionar y emprender acciones valientes, que conlleven riesgos y que tengan fines no lucrativos por los que merezca la pena esforzarse.

Arrepentirse es de sabios y sólo rectificando podemos entender el verdadero sentido de nuestras acciones. Todo objetivo comprende un camino largo y tortuoso pero la recompensa merece con creces el esfuerzo y empeño que hemos puesto para conseguirlo. Luchemos por un mundo mejor y hagamos que nuestras vidas cobren sentido.

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