Falsa Navidad

Es navidad y me siento herida y sola. No quiero pensar en ello pero, no puede dejar de hacerlo pues, mientras el resto sigue con sus vidas, yo pienso en qué hacer durante tantos días, ya que, no me esperan eventos familiares.

No puedo evitarlo, anhelo aquella época en que era una niña y todavía creía en la magia de la navidad, en que todo era posible y, sobre todo, en la unidad de la familia. 

Pero no podemos evitar crecer y con ello madurar y darnos cuenta de que las cosas no son tan bonitas como parecen. Crecer es volverse realista, ya que todo lo que antes te podía  parecer bueno, se vuelve oscuro.  Luces y sombras en eso consiste la vida  ¿No?

Mi propósito este año es volver a reunir a mi familia. Aunque, parece  bastante improbable porque una intrusa de amable semblante que se coló hace unos años en nuestras vidas se empecina en conseguir lo contrario

Desesperación, dolor, impotencia y frustración son los sentimientos que alberga  mi corazón. Parece ser, que ya nada es lo que parece y, que lo que antes parecía imperturbable, ya no lo es.

Pero no pienso desistir y derrumbarme. Mi objetivo es claro. No voy a permitir que una persona que no es de mi sangre entre en mi familia y la haga pedazos.  La esperanza es lo último que se pierde, dicen.

Soy consciente de que miles de personas padecen mi misma situación y, por eso, deseo compartir este sonrojante secreto. Ya que revelarlo confirma mi fin  y me anima a luchar.

La vida ya es demasiado dura como para no poder compartirla con los tuyos. Ellos son tus cómplices, los que te dan ánimos, los que pase lo que pase siempre estarán ahí para ti. Y si dejas que esos lazos se rompan, estás perdido. Porque, admitámoslo, no te puedes fiar de nadie.

El consumismo propio de nuestra época está acabando con todo sentimiento humano, sólo hay que mirar un poco a nuestro alrededor para darnos cuenta del espíritu consumista que arrasa en estas fechas y yo me pregunto: ¿Dónde está el amor?, ¿dónde están las ganas de estar con los nuestros?

Ahora empiezo a entender el porqué de esa nostalgia que afecta a miles de personas en navidad.  Seguramente se deba  al recuerdo de aquella época en la que eran felices y creían que todo era posible.

Ahora ya nadie te juzga por tu interior sino sólo por tu exterior. Es vergonzoso. Qué mas da lo que tengas, lo más importante en esta vida es poder tener gente a tu alrededor que desee tu felicidad y no tus bienes.

Aunque suene surrealista preferiría vivir la vida de un niño tercermundista antes que la mía ya que por lo menos ellos nunca perderán sus auténticos valores y lo más importante, siempre tendrán un hombro en el que llorar.

Lo mejor que nos puede pasar durante nuestra existencia es llegar a nuestros últimos minutos con la conciencia tranquila. De nada sirve tener tantas cosas porque al más allá lo único que te llevas es tu espíritu.

Todo esta palabrería  viene a la crisis familiar que acecha nuestros tiempos y,  todo,  debido a la guerra por las herencias. Parece mentira que lo único que importe cuando nos vamos al cielo es quién se quedará con nuestros bienes.

 

 

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