Un mal sueño
Me siento aterrada frente a mi futuro, tengo miedo de no encontrar trabajo y no porque no me sienta preparada sino porque no hay empleo. Me parece indignante la situación en la que nos encontramos los jóvenes hoy en día. Y más aún que nadie haga nada al respecto. No queremos palabras, queremos hechos ¿Cómo creen que nos vamos a independizar? Sí, ni siquiera los recién licenciados, tenemos la posibilidad de encontrar trabajo.
Esta situación es desesperante. A lo máximo a lo que podemos aspirar es a simples becarios y eso porque a las empresas les sale rentable que sino… Y para colmo debemos soportar que, día tras día, se nos tilde de gorrones y vagos. Mucho hablar de la generación Ni-Ni pero poco de los recién licenciados que se mueren por encontrar un trabajo para demostrar su valía .
Y yo me pregunto: ¿Es que nadie va a hacer nada? Si es así, pienso que los jóvenes deberíamos organizarnos para reclamar nuestros derechos cómo está sucediendo en Túnez y en Argelia para protestar por la subida de precio de los alimentos y el paro o en Londres e Italia por el aumento de las tasas universitarias. Porque de lo contrario vamos a acabar todos en la calle. Además, como ciudadanos de este país que somos, debemos luchar por nuestros derechos.
Según la ley tenemos derecho a la educación, la sanidad, el trabajo y a una vivienda digna, entre otras cosas pero parece que a los peces gordos se les ha olvidado. Es una vergüenza que con los desorbitantes sueldos que cobran los políticos lo hagan todo tan mal.
Estos a lo único que se dedican es a embaucarnos con falsas promesas que nunca se llegarán a cumplir y a generar debates que no proceden y poco importan en estos momentos como son el tema de los toros, El Estatut, el uso del pinganillo en el senado o la nueva ley contra del tabaco . Y todo ello, para desviar la atención de lo que realmente importa, la grave crisis que estamos atravesando.
Sinceramente, ya no creo en la clase política; mi fe en ella tiene un límite. Sólo puedo aferrarme a la idea de que algún día todo esto cambie. Se supone que el que estudia ciencias políticas lo hace con la esperanza de cambiar las cosas que no funcionan y encaminarnos hacia un futuro próspero. Pero empiezo a pensar que lo único que les enseñan es a mentir y a acabar con todas nuestras esperanzas.
Necesitamos políticos que se comprometan con los ciudadanos y lo necesitamos ya, porque nuestro país va rumbo a la deriva. Dicen que todo lo malo pasa por algo, pues yo pienso que esta bomba que nos ha estallado a todos en las manos significa que las cosas deben cambiar.
Nuestra ambición desmesurada nos ha llevado a la bancarrota y todos debemos aprender una lección: la ambición sin límites nunca lleva a buen puerto. Por ello, ahora debemos estar más unidos que nunca para afrontar esta crisis.
¡Basta ya de tantas guerras, tanta demagogia y tanta incompetencia! No vamos a conseguir nada con tanto rencor, tanta envidia y tanto odio. Ha llegado el momento de hacer las paces y rezar juntos para que todo esto que estamos viviendo no sea más que un mal sueño.